El perro posee sentidos del olfato y oído muy superiores a los del humano, la diferencia es tal que es difícil imaginarnos como en base a su nariz el perro puede hacerse verdaderos mapas mentales y hacer cosas que ni siquiera nuestra tecnología puede emular.
Para hacernos una idea de la ventajas olfativas del perro, debemos considerar que el área que cubren nuestras células olfativas es apenas de unos 5 o 6cm, mientras que la del perro es de una extensión similar al 90% de la superficie de su cuerpo, además de poseer una cantidad de cilios en cada célula unas 15 a 25 veces mayor, que se encargan de aumentar su superficie de contacto y por lo mismo su capacidad para captar olores. A nivel cerebral, el área olfativa del perro también es marcadamente superior, y la ventaja no es solo cuantitativa, sino también cualitativa, con una enorme capacidad para discriminar las fuentes de los olores y separarlos.
Para el perro, a diferencia nuestra, un olor intenso no significa dejar de percibir otros más débiles, esa es una cualidad que le permite detectar cuerpos humanos aún en presencia de materiales de todo tipo en el terreno y aún encontrándose el cuerpo cubierto. Por supuesta en estas situaciones el oído también es de gran ayuda.
El perro no sólo posee sentidos muy desarrollados, pose una enorme necesidad social y apego al hombre, eso lo hace el candidato perfecto para ser adiestrado y para que sus capacidades puedan ser utilizadas en nuestro servicio. Su resistencia física y agilidad completan la lista de cualidades que lo convierten en la mejor opción para un grupo de búsqueda y rescate.